Caracoles y Ciudades de Código Abierto

Imagen de zaragenda.com

Walter Benjamin acometió, con la paciencia del artesano, su monumental obra “El proyecto de los Pasajes” (de París) durante 13 de los años más convulsos de la historia de Europa (1927 – 1940). A través de los pasajes, hoy en desuso, Benjamin intentó entender no sólo la historia de la ciudad, sino también la modernidad. Sólo su muerte, ocurrida en la frontera franco-española en extrañas circunstancias mientras huía del terror nazi, truncó su lento y minucioso estudio de “la ciudad” por excelencia. Benjamin también recuperó el concepto de “flâneur”, el paseante que observa sin prisa la ciudad. Se diría que el gran filósofo alemán no tenía prisa ni para escribir, ni para caminar, ni siquiera para huir.

Hay fenómenos que, al ojo humano, le parecen estáticos y, sin embargo, avanzan a toda velocidad. Uno no se da cuenta del crecimiento de un rosal, pero lo podamos a un palmo del suelo en febrero y en abril está lleno de rosas. Vivimos muy deprisa y no tenemos tiempo para mirar despacio. Si lanzamos una fugaz mirada al caracol que hemos echado al fondo de la bolsa no lo vemos avanzar, pero bastará que nos despistemos durante un momento para que el mismo caracol escape de nuestra trampa. Sigue leyendo

Share

Alumbrado inteligente, sensible y con “sentido”

El diseño de sistemas de alumbrado inteligente pone de manifiesto algo que comentaba hace tiempo, en un post titulado “Smart Cities: sentido y sensibilidad”a la hora de desplegar nuevas soluciones tecnológicas en nuestras ciudades, hay que ser cuidadoso en no poner el “cerebro” (software) antes que la “sensibilidad” (los sensores) y, especialmente, que todo esto no fuera en contra del “sentido” (el factor humano y social).

Los ingenieros tenemos una fe casi ciega en la tecnología, hasta tal punto que tenemos tendencia a pensar antes en la solución que en el problema. Hace un par de años di un taller de “Smart Cities sin tecnología” en San Sebastián. Diseñamos un sistema de atención temprana a personas de avanzada edad usando a los tenderos del barrio como “vigilantes”, que ponían pegatinas rojas o verdes en el escaparate en función de que estas personas hubiesen o no pasado por la tienda en su rutina habitual, para proporcionar al asistente social del barrio, en su paseo diario, un “cuadro de mando” en tiempo real. Sigue leyendo

Share

Zaragoza Smart Citizen Card: a tiny plastic card that fits 100 ideas

Just speaking on behalf of the Zaragoza Citizen Card’s outstanding team at the Cities in Transition International Conference

Let’s imagine how a tiny piece of plastic that fits in your wallet can both be a cashflow generator for the city and a tool for granting refugees access to the city public services. A piece of plastic that can be shared with a visitor through a mobile app or that can be used by a disabled person to pay for a taxi ride just the price of a bus trip. A card that encompasses 15 different other cards and that can turn as well into the digital passport to citizen partipation. Your all-in-one key to the city, or the future city social currency…

When the city hall becomes a facilitator, you can count on your ideas to be set in motion. We need everyone’s ideas to make a smart city, let’s move on to a zero waste circular economy of ideas! Let’s hack and co-create the Zaragoza’s Citizen Card!!

Share

Citykeys: guidelines to measure our progress to a smarter future

During the last 2 years, we have been lucky enough to be part of an outstanding team: the Citykeys team. Lots of learning and thinking around tricky issues: what a smart city is (no one really knows), what smart city rankings should mean, how can we measure urban innovation or our progress towards a smarter urban future.

I write these lines in rainy Brussels, on the day after meeting with the European Comission’s reviewers, the discussions still fresh, a glimpse of nostalgia (the sense of an ending), a sort of rewarding feeling: that maybe our contribution may have had some impact in future European innovation policies.

This article is meant to be a quick guidelines into some of the project results, but it also contains personal reflections, in the form of a logbook, on the ample subjects covered by the project. Sigue leyendo

Share

Data sharing and co-creation will boost urban innovation

Well, or so it seems. We are cruising through very busy weeks for our smart city team in Zaragoza. If I were to decipher the message that 2017 is bringing, I would say that data sharing and co-creation will certainly boost urban innovation in the forthcoming years. And that, in Zaragoza, we have some interesting tools to make it happen:

  • our smart Citizen Card, our “de facto” digital platform upon which we can build all sorts of services, from gamification to citizen participation
  • our Open Urban Lab, the co-creation lab of the city, located at the very core of Zaragoza’s flagship innovation hub “Etopia Center for Arts and Technology”
  • a thriving civic and innovation ecosystem and a program “100 Ideas ZGZ” conceived to set bottom-up ideas in motion, using the city as an innovation platform

Sigue leyendo

Share

Zaragoza Citizen Card wins the ‘Green Digital Charter’ award

We are so proud to share the following

Press release from EUROCITIES

Brussels, 25 January 2017

Zaragoza (Spain) has been revealed as the winner of the Green Digital Charter (GDC) 2016 Award on ‘Citizen participation and impact on society’. The awards ceremony took place during the conference ‘Cities in Transition – the role of digital in shaping our future cities’ jointly organised by the EUROCITIES Knowledge Society Forum (KSF) and GDC.

Cristobal Irazoqui, formerly policy and project officer on smart cities and sustainability at the European Commission (DG CNECT), presented the award and congratulated Zaragoza on the deployment and success of its Zaragoza Citizen Card, which offers all-in- one access to the city, improving the sense of citizenship and belonging in Zaragoza. Sigue leyendo

Share

La economía circular de las ideas

En Madrid existe un barrio llamado La Prosperidad (“la prospe”), y en Barcelona otro llamado “Prosperitat”. Como sabían ya nuestros abuelos cuando migraron desde el campo a mitad del siglo XX, las ciudades son generadores de “prosperidad” (con sus desigualdades, diferencias e imperfecciones). Ocurre que, a medida que la población urbana aumenta (y ya somos más de 3.500 millones) surgen nuevos problemas que es necesario afrontar, como la contaminación, la inseguridad (fruto de la combinación entre desigualdad y proximidad), o la movilidad. Cuando aplicamos la tecnología para buscar soluciones hablamos entonces de “Smart Cities” o “Ciudades Inteligentes” (aunque aplicar el adjetivo “inteligente” a un lugar habitado por multitud de seres humanos no sea sino alimentar un monumental oxímoron).

La inteligencia de las ciudades la prueba el hecho de que éstas siempre han sido generadores de soluciones para nuestros problemas más acuciantes: ofrecieron seguridad en la Edad Media, propagaron el virus emancipador de la Ilustración, y representaron la esperanza del ascensor social durante la revolución industrial. Con cada oleada de nuevos habitantes, tuvieron que ingeniárselas para lidiar con nuevas dificultades derivadas de la concentración de población: primero fueron los sistemas para la conservación, almacenamiento y distribución de agua y alimentos lejos de sus centros de producción. Después, las redes de saneamiento. Finalmente, las grandes infraestructuras viarias para conectar los centros de trabajo con las zonas residenciales, siguiendo un modelo “zonificación” y de expansión urbana tan insostenible medioambientalmente como empobrecedor de nuestra vida ciudadana. Sigue leyendo

Share