Zaragoza Smart Citizen Card: a tiny plastic card that fits 100 ideas

Just speaking on behalf of the Zaragoza Citizen Card’s outstanding team at the Cities in Transition International Conference

Let’s imagine how a tiny piece of plastic that fits in your wallet can both be a cashflow generator for the city and a tool for granting refugees access to the city public services. A piece of plastic that can be shared with a visitor through a mobile app or that can be used by a disabled person to pay for a taxi ride just the price of a bus trip. A card that encompasses 15 different other cards and that can turn as well into the digital passport to citizen partipation. Your all-in-one key to the city, or the future city social currency…

When the city hall becomes a facilitator, you can count on your ideas to be set in motion. We need everyone’s ideas to make a smart city, let’s move on to a zero waste circular economy of ideas! Let’s hack and co-create the Zaragoza’s Citizen Card!!

Citykeys: guidelines to measure our progress to a smarter future

During the last 2 years, we have been lucky enough to be part of an outstanding team: the Citykeys team. Lots of learning and thinking around tricky issues: what a smart city is (no one really knows), what smart city rankings should mean, how can we measure urban innovation or our progress towards a smarter urban future.

I write these lines in rainy Brussels, on the day after meeting with the European Comission’s reviewers, the discussions still fresh, a glimpse of nostalgia (the sense of an ending), a sort of rewarding feeling: that maybe our contribution may have had some impact in future European innovation policies.

This article is meant to be a quick guidelines into some of the project results, but it also contains personal reflections, in the form of a logbook, on the ample subjects covered by the project. Sigue leyendo

Data sharing and co-creation will boost urban innovation

Well, or so it seems. We are cruising through very busy weeks for our smart city team in Zaragoza. If I were to decipher the message that 2017 is bringing, I would say that data sharing and co-creation will certainly boost urban innovation in the forthcoming years. And that, in Zaragoza, we have some interesting tools to make it happen:

  • our smart Citizen Card, our “de facto” digital platform upon which we can build all sorts of services, from gamification to citizen participation
  • our Open Urban Lab, the co-creation lab of the city, located at the very core of Zaragoza’s flagship innovation hub “Etopia Center for Arts and Technology”
  • a thriving civic and innovation ecosystem and a program “100 Ideas ZGZ” conceived to set bottom-up ideas in motion, using the city as an innovation platform

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Zaragoza Citizen Card wins the ‘Green Digital Charter’ award

We are so proud to share the following

Press release from EUROCITIES

Brussels, 25 January 2017

Zaragoza (Spain) has been revealed as the winner of the Green Digital Charter (GDC) 2016 Award on ‘Citizen participation and impact on society’. The awards ceremony took place during the conference ‘Cities in Transition – the role of digital in shaping our future cities’ jointly organised by the EUROCITIES Knowledge Society Forum (KSF) and GDC.

Cristobal Irazoqui, formerly policy and project officer on smart cities and sustainability at the European Commission (DG CNECT), presented the award and congratulated Zaragoza on the deployment and success of its Zaragoza Citizen Card, which offers all-in- one access to the city, improving the sense of citizenship and belonging in Zaragoza. Sigue leyendo

La economía circular de las ideas

En Madrid existe un barrio llamado La Prosperidad (“la prospe”), y en Barcelona otro llamado “Prosperitat”. Como sabían ya nuestros abuelos cuando migraron desde el campo a mitad del siglo XX, las ciudades son generadores de “prosperidad” (con sus desigualdades, diferencias e imperfecciones). Ocurre que, a medida que la población urbana aumenta (y ya somos más de 3.500 millones) surgen nuevos problemas que es necesario afrontar, como la contaminación, la inseguridad (fruto de la combinación entre desigualdad y proximidad), o la movilidad. Cuando aplicamos la tecnología para buscar soluciones hablamos entonces de “Smart Cities” o “Ciudades Inteligentes” (aunque aplicar el adjetivo “inteligente” a un lugar habitado por multitud de seres humanos no sea sino alimentar un monumental oxímoron).

La inteligencia de las ciudades la prueba el hecho de que éstas siempre han sido generadores de soluciones para nuestros problemas más acuciantes: ofrecieron seguridad en la Edad Media, propagaron el virus emancipador de la Ilustración, y representaron la esperanza del ascensor social durante la revolución industrial. Con cada oleada de nuevos habitantes, tuvieron que ingeniárselas para lidiar con nuevas dificultades derivadas de la concentración de población: primero fueron los sistemas para la conservación, almacenamiento y distribución de agua y alimentos lejos de sus centros de producción. Después, las redes de saneamiento. Finalmente, las grandes infraestructuras viarias para conectar los centros de trabajo con las zonas residenciales, siguiendo un modelo “zonificación” y de expansión urbana tan insostenible medioambientalmente como empobrecedor de nuestra vida ciudadana. Sigue leyendo

Los 10 posts más leídos sobre innovación urbana de 2016

Es curioso, porque aunque 2016 ha quedado definitivamente enmarcado en el rectángulo del retrovisor, nos da la impresión de que su huella, en lugar de irse empequeñeciendo a medida que el tiempo transcurre hacia adelante, se va a hacer cada vez más presente. Como si fuésemos avanzando por una carretera en la que viésemos los carteles al revés, anunciándonos los lugares que ya hemos dejado atrás: la materialización de la victoria de Trump, los efectos del Brexit sobre la política y economía europeas, los cambios políticos que (aún) están por llegar como consecuencia de la onda expansiva proveniente de Siria…

En lo que respecta al mundo de la innovación y de las ciudades, el año que acaba no nos ha traído cambios especialmente disruptivos; diríamos más bien que ha sido un tiempo de acentuación de tendencias, en el que ciertos fenómenos aparecidos con anterioridad se han hecho más presentes y nos han mostrado cuán relevantes serán para el futuro. Al igual que hablamos de geopolítica, quizás deberíamos empezar a hablar de geo-innovación: innovación a gran escala con un hondo impacto en nuestras vidas cotidianas. En OpenYourCity hemos seguido pensando, aprendiendo y leyendo sobre el mundo en que vivimos y el que nos espera. A veces mirando al pasado para tratar de anticipar el futuro, y otras veces escudriñando el mundo que viene solamente para acabar de comprender mejor el momento en que vivimos.

Los artículos que aparecen a continuación han sido los más leídos por nuestros lectores en 2016. Queden escritos en el umbral del nuevo año que comienza a modo de resumen de lo que dejamos atrás, o como anticipo de lo que viene. Sigue leyendo

e-distopia: el comienzo del final

Dystopia © Erik Mauer https://www.flickr.com/photos/squirrel_brand/

Que 2016 ha sido un año sorprendente no cabe duda, no por lo agradable sino porque ha ido por derroteros inesperados.
Cuando teníamos muchas esperanzas puestas en los movimientos ciudadanos en varias partes del mundo, nos hemos encontrado que la indignación ante la pérdida de lo común se ha convertido en miedo a la pérdida de lo mío.

La combinación manipulación-represión ha permitido que sólo se movilicen aquellos que son fáciles de manejar. Pareciera que las urnas se hubieran expuesto para probar sistemas de big data, antes que para consultar la opinión social. En todos los casos ha habido gran abstención y exiguas diferencias de votos han tenido gran repercusión social. Lo hemos visto en algunos partidos en España, en EEUU, en UK, Austria y pronto lo veremos en otros países de nuestro entorno Francia, Alemania, etc.
¿Cual será nuestra “expectativa”, que no “esperanza” para el futuro?

Ahí van mis dos centavos: Sigue leyendo