Repensando la ciudad: resiliencia y código abierto

En casos de grandes catástrofes las comunidades mejor estructuradas se recuperan más rápidamente. El huracán Katrina o la tormenta Sandy constituyen ejemplos válidos de reconstrucciones desde abajo. Las aproximaciones de código abierto encajan perfectamente con este espíritu comunitario. En el terremoto de Haiti, Open Street Maps constituyó la base sobre la que se cartografió el terreno y se pudieron organizar los primeros servicios de emergencia. En Fukushima, se utilizó una sencilla placa basada en hardware libre para que los ciudadanos comprobaran y se protegieran de niveles de radiación excesivos. En una situación de una crisis económica sin precedentes en décadas, pensamos que una estrategia de ciudad que presente una combinación única de datos abiertos, movilidad sostenible, producción energética y alimenticia P2P, software libre, impulso al movimiento “maker” o “Do It Yourself” desde las etapas iniciales de la educación, urbanismo “open source”, gobierno abierto, y centros de innovación abierta es la mejor garantía de resiliencia, es decir, de la capacidad de recuperarnos rápidamente de la traumática situación económica actual y de soportar mejor posibles catástrofes energéticas, alimenticias o económicas futuras. El código abierto hace que las capacidades residan en los propios ciudadanos y en las comunidades que ellos forman.

El concepto de código abierto, en sentido amplio, basa su solidez en la producción de conocimiento local, en el trabajo colaborativo, en la transparencia y en la adaptabilidad. Aplicando este concepto al ámbito económico, energético, social, urbanístico y democrático, estaremos en condiciones de lograr la resiliencia necesaria para superar las amenazas-prioridades más urgentes a las que la ciudad se enfrenta en la actualidad y en los próximo años:

  • cambio de modelo económico que proteja a los ciudadanos ante futuras crisis financieras
  • autosuficiencia energética en base a energías renovables para evitar que la previsible subida continuada de los precios de la energía basada en combustibles fósiles provoque fracturas sociales, pérdidas irrecuperables de competitividad en las empresas e insostenibilidad financiera en algunos servicios públicos esenciales
  • mantenimiento y fortalecimiento de la estructura social y asociativa, como malla de protección colectiva ante situaciones de vulnerabilidad individual
  • mantenimiento de la estructura urbana densa como garantía de la prestación eficaz e igualitaria de los servicios públicos
  • mantenimiento de la legitimidad de las instituciones, recuperación de la confianza ciudadana y fortalecimiento del vínculo ciudadano-ciudad, para evitar que la desafección abone el terreno a populismos y extremismos con el consiguiente retroceso democrático

Pero el camino hacia la ciudad de código abierto no será fácil. En el ámbito energético la situación de oligopolio condiciona la normativa de los estados y dificulta enormemente la producción distribuida de energía y el autoconsumo. En el ámbito económico, las políticas de austeridad fuerzan recortes presupuestarios y competenciales que lastran la capacidad de las ciudades para estimular la economía y encontrar su propia vía de salida. En el ámbito urbanístico, la idea de la densidad se topa con la fuerza centrífuga que producen, en momentos de bonanza, las constructoras y las instituciones con la puesta en el mercado de nuevos suelos. En el ámbito social, somos testigos del lento declive de un tejido asociativo que envejece al tiempo que se crean nuevas estructuras asociativas en la red al margen de las tradicionales. En el ámbito democrático, la principal dificultad la encontramos en una clase política, judicial, mediática y empresarial que entiende la transparencia como una amenaza y no como una oportunidad de mejora continua gracias a nuevos y mejores mecanismos de participación y control.

Queremos profundizar todo lo que sea posible en el concepto de ciudad de código abierto, tal y como la reciente premio Príncipe de Asturias de Humanidades Saskia Sassen, a la sazón miembro del Comité Científico de “Etopia. Centro de Arte y Tecnología”, postula. Aspirar a construir una verdadera ciudad de código abierto y ser ejemplo de una más rápida recuperación de una crisis económica muy grave, así como de la regeneración y protección de una democracia maltrecha. Esta aproximación de código abierto a todos los niveles (social, urbanístico, tecnológico, energético y democrático) es, a la vez, la principal fuerza de nuestro proyecto y nuestra principal aportación al diseño de ciudad en la era digital en que vivimos.

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