“Nuevos” centros de innovación: The Hull House, Chicago 1889

Hull_House_art_dn_n076595_1924_dbloc_sizedLeemos en el libro de Richard Sennett “Together. Rituals, pleasures and politics of cooperation” una interesante referencia sobre The Hull House, espacio fundado en 1889 por Jane Addams y Ellen Gates Starr para “elevar el nivel de vida cívico y social [del entorno], establecer y mantener empresas filantrópicas e investigar y mejorar las condiciones de los distritos industriales de Chicago” mediante una combinación de tres Rs: Residencia, Investigación (Research) y Reforma,

En The Hull House se enseñaba inglés y se proveían servicios básicos sanitarios, higiénicos o alimentarios a los inmigrantes (muchos de ellos italianos). Sin embargo, las voluntarias de The Hull House (llamadas “residentes”, mayoritariamente mujeres con estudios universitarios) pronto comenzaron a impartir talleres de literatura, historia, arte y, una de las actividades más populares, encuadernación de libros.

Ya desde sus inicios se puso en marcha un grupo de teatro aficionado formado por obreros y co-workers. Con el paso del tiempo el grupo constituyó una fructífera cantera de talento para las mejores compañías de teatro de Chicago. Se constituyeron clubes juveniles de tiempo libre y, en 1912, se puso en marcha el primer campamento de verano. Deporte, clases de música, baile y talleres artísticos eran algunas de las actividades a que los hijos de los obreros del barrio tenían acceso.

En cuanto a la agenda, The Hull House evitó establecer horarios y programas rígidos. En su lugar, trató de posicionarse como un lugar en el que “apetecía estar”, invitando a los obreros y a sus familias a olvidar el extenuante ritmo de la ciudad industrial de afuera. Lo informal era un rasgo fundacional del centro. Se perseguía estimular la cooperación situando a residentes y asistentes al mismo nivel en el desarrollo de las actividades.

The Hull House influyó en reformas legislativas de ámbito federal relativas a los derechos de la infancia, inmigración y sanidad. A escala local ejerció una notable influencia sobre la planificación urbana de la ciudad de Chicago e impulsó proyectos como la red de bibliotecas públicas o el primer tribunal juvenil de los Estados Unidos. Y a nivel de barrio, contribuyó a “coser” el tejido social y urbano entre “Little Italy”, el barrio italiano, y las zonas donde habitaban las comunidades griega, francesa, canadiense, judía y alemana.

Se trata de un proyecto inspirador en alguno de sus rasgos para afrontar el reto que ahora nos ocupa: la puesta en marcha de Etopia Center for Arts and Technology, un “centro global para la innovación, la creatividad y el emprendimiento en la ciudad en la era digital”. La era industrial se ha convertido en la era digital, pero los retos a los que nos enfrentamos en 2013 en Europa no son de naturaleza menor.

Residencia, investigación y transformación son núcleo y principios fundacionales de Etopia Center for Arts and Technology. Buscamos para llevarlos a cabo socios empresariales e institucionales que compartan la visión transformadora. Dese el punto de vista urbanístico, la ubicación del centro persigue “coser” la brecha física entre dos barrios (Delicias y La Almozara) de tradición obrera y fuerte presencia inmigrante, así como evitar la brecha social que supone la exclusión digital. Asimismo, pretende estimular el espíritu “maker” desde la infancia e influir en un nuevo tipo de diseño y planificación urbanos.

Como decíamos, son proyectos pertenecientes a épocas y lugares muy alejados, pero no nos importaría que, a ojos de las comunidades de barrio que rodean al proyecto, Etopia Center for Arts and Technology fuera una especie de The Hull House, ese lugar adonde los pasos naturalmente llevasen para aprender, de manera abierta, ágil e informal, a asir las múltiples pero escurridizas oportunidades que el futuro ofrece.

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