Cuando hablar de reforma agraria y de software libre es hablar de lo mismo

La idea de este post surge de una conversación mientras viajábamos por algún lugar de la provincia de Huesca. Se discutía en el auto sobre la necesidad de apoyar que el conocimiento en software libre saliera de las grandes empresas e instituciones públicas y se difundiera a PYMES, autónomos y ciudadanos de cualquier edad. Asociado a lo anterior, se discutía la necesidad de dotar con fondos públicos a esos programas de difusión del software libre, de movilizar recursos públicos (personal, centros de innovación, centros cívicos) para dicho objetivo. Y se discutía, también, de cómo justificar ante una sociedad a quien, en su mayoría, todo esto le es ajeno, que una parte de sus impuestos se dedicaran a esta tarea.

En ese momento, en la radio del auto el locutor anunció que se iba a entrevistar a alguien implicado en “la reforma agraria en Colombia”. No conozco bien el tema, pero tuve la sensación de que hubiéramos podido apagar la radio en ese punto sin necesidad de muchas más explicaciones, y hubiéramos comprendido solo con esa frase, “la reforma agraria en Colombia”, lo esencial del asunto: explotaciones de tierra gestionadas por multinacionales, a menudo externas al país, que ocupan a mucha gente con salarios bajos, con escasa cualificación y nulas perspectivas de mejora. Continue reading

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Software Libre en la Ciudad

Hoy es difícil hablar de software libre sin caer en tópicos. Me quedo, depués de casi diez años promoviendo el software libre desde el ámbito público, con dos ideas que tienen para mí un valor extraordinario y que creo son relevantes en la construcción de una sociedad innovadora.

La primera es la creación de una comunidad en torno a un proyecto. En efecto, y aunque en muchas ocasiones ésta magia no se produce, existen numerosos ejemplos de grandes comunidades internacionales participadas por empresas grandes y pequeñas, emprendedores y contribuyentes individuales, que colaboran en el desarrollo de un producto de software libre, cada uno con sus propios intereses, entre los que predomina, desde luego, el económico. Continue reading

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