Una de plataformas SMART (2/2). Un menú variado

Viene de: “Una de plataformas SMART (1/2)”

Un menú variado de plataformas Smart

Detrás de cada plataforma Smart hay, como poco, una gran empresa tecnológica. Algunas de ellas han sido impulsadas desde el ámbito público, bien sea a través de mecanismos de financiación europeos o bien como apuesta específica. Otras son el resultado del esfuerzo de grandes compañías en el desarrollo de sistemas inteligentes de gestión de operaciones. Entre las primeras podemos destacar FIWARE, Sofia y CityOS. Entre las segundas Wonderware-Schneider o Intelligent Operations Center-IBM.

Tanto FIWARE como Sofia han sido financiados por la Unión Europea. FIWARE a través del proyecto “Future Internet PPP” del pasado 7FP en el que TELEFÓNICA tuvo un papel preponderante. Sofia a partir de un ARTEMIS en el que participaron INDRA y ACCIONA. A día de hoy, Valencia es el escaparate de FIWARE, La Coruña el de Sofia y Zaragoza el de Wonderware.

FIWARE no es exactamente una plataforma de Smart City, sino el conjunto de especificaciones públicas y abiertas sobre las que Telefónica ha desarrollado su apuesta smart, “Thinking City”. De hecho, FIWARE nace alejado de los planteamientos de ciudad, como una apuesta europea de más de 300M€ para desarrollar servicios en la nube que puedan competir, por ejemplo, con los que ofrece Amazon. Sin embargo hace más de dos años que se proce un giro importante de enfoque, o una apertura según se miré, situando a FIWARE como una marca imprescindible en el ámbito de las Smart Cities. Recursos y apoyo institucional no han faltado.

Sofia, por su parte, sí que nace como una plataforma SMART de ciudad, quizá con las limitaciones de los desarrollos pioneros en este tipo de proyectos europeos, por lo que Indra decide evolucionar su implementación a Sofia2 recogiendo mejoras y nuevas funcionalidades.

Dentro de las plataformas impulsadas desde lo público, la tercera en discordia es CityOS: El sistema operativo de la ciudad. Mismos objetivos nuevos caminos, en este caso a partir de un diálogo competitivo que plantea el Ayuntamiento de Barcelona en el que participan más de 23 empresas y que se adjudica la pasada primavera a la UTE formada por Accenture, Tradia, Sinovia y Cofely.

Sin ser el objetivo de este post el hacer una comparativa técnica, sí que podemos apuntar que en los tres casos anteriores se hace una apuesta por el uso de tecnologías libres y estándares para la implementación de todos los módulos de plataforma. Del mismo modo, todas tratan de acomodarse con mayor o menor fortuna a la estructura de capas de la UNE 178104 que hemos presentado en el post anterior. Otro elemento destacado que comparten las tres plataformas es la elección de HADOOP como el ecosistema para el repositorio de datos históricos (BIG DATA), así como el uso extendido de interfaces REST.

Independientemente de lo anterior y salvo en el caso de CityOS (puesto que está en desarrollo), que las plataformas estén basadas en estándares y en módulos de software libre no significa que las administraciones que las utilicen se alejen de los entornos cautivos. Por una lado, debemos considerar que la implantación de un sistema de información (tecnología y procesos) de estas dimensiones supone, de partida, una dependencia fuerte del proveedor que la lleva a cabo. Por otro, que las empresas que hay detrás de las diferentes plataformas incorporan habitualmente módulos de mejora y coberturas “privativas” que no son publicadas bajo licenciamientos libres, y que hacen más difícil, si cabe, el cambio de proveedor. Nada nuevo.

Tampoco vemos nada nuevo bajo el sol cuando, una vez más, se invierten ingentes cantidades de dinero público para desarrollar soluciones diferentes que pretenden resolver los mismos problemas. En el caso de las TIC aplicadas a las ciudades este hecho es especialmente sangrante y significa que no hemos aprendido de los errores de la administración electrónica.

Usemos estándares, por el amor de dios

Como ya he comentado, introducir una plataforma Smart sigue una estrategia de “empuje” tecnológico para conseguir el uso compartido de recursos y conocimiento en una organización. Aun con ello, es evidente que el esfuerzo debe ir acompañado de muchas otras acciones que ayuden a promover un cambio en el imaginario colectivo de la organización para que la transformación buscada se produzca.

Estos mismos problemas de “homogeneización” se reproducen en otra escala todavía mayor cuando tratamos de compartir información y servicios entre diferentes ciudades o gobiernos.  Aunque cada vez menos, también la propia industria se muestra reacia al uso de estándares abiertos, debido al entendimiento anticuado y erróneo de que la ventaja competitiva se mantiene con planteamientos cerrados. Según un estudio de la NASA, cada euro invertido en proyectos de tecnología basados en estándares devuelve 1,19 € en ahorros en operación y mantenimiento en comparación con proyectos que no utilizan estándares. Un proyecto Smart es, en esencia, un proyecto de integración a gran escala donde confluyen infinidad de tecnologías, fabricantes y sistemas de información, por lo que resulta esencial que desde administraciones públicas y desde el mundo privado se potencie el desarrollo y el uso de estándares.

Un buen ámbito de trabajo en este sentido puede ser la normalización de Ontologías. Aunque existen iniciativas muy interesantes tendentes a la estandarización, no contamos todavía con una ontología estándar de ciudad o de territorio que sería clave para favorecer la interoperabilidad entre plataformas, o lo que es lo mismo, entre ciudades. Creo que la RECI está haciendo una buena labor en esta dirección en la que se debe perseverar contando quizá también con iniciativas bottom-up como la de smartcity.linkeddata.es.

Otra aproximación más en el camino de la colaboración y estandarización, de la que desconozco su estado actual y en la que parecen estar de nuevo todos los principales agentes internacionales de la esfera Smart, es el City Protocol. City Protocol es una NPO enfocada en crear un marco común internacional de colaboración, I+D e intercambio de conocimiento para el desarrollo de las ciudades. CP se creó en el año 2012 y hasta la fecha su aportación destacada es la City Anatomy. Se trata de un interesante documento que utiliza la analogía del cuerpo humano para describir el ecosistema de la ciudad como un conjunto de estructuras físicas, entidades sociales y las interacciones que se producen entre las mismas.

Nuevas profesiones para las ciudades

Termino este post destacando un último apunte que se deriva del desembarco de plataformas SMART. Exprimir el DATA y desarrollar el verdadero potencial que se espera del mismo requiere de científicos y de analistas de datos altamente especializados. Es cierto que la industria y los institutos de investigación cuentan con estos perfiles desde hace tiempo. Pero si nadie pone en duda que el jefe de tráfico, el de alumbrado o el de presupuestos son funcionarios clave de la administración local, algo similar deberíamos pensar de la persona que, con la capacitación necesaria, pueda definir y formular las preguntas adecuadas a la plataforma integral de ciudad. ¿No creen? Veremos.