Moldeando el microclima urbano: lleva siempre el tiempo contigo

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Que, por múltiples motivos, a los humanos nos atraen las ciudades es una afirmación corroborada por el mayoritario y creciente peso de la población urbana mundial frente a la rural. Que a los “urbanitas” nos gusta cada vez más realizar actividades en el espacio público y, muy especialmente, disfrutar de las terrazas, es algo que comprobamos diariamente cuando paseamos por cualquier ciudad. Que el tiempo es una de nuestras principales preocupaciones cotidianas (quizás la primera) lo atestigua el hecho de que no hay día en que todos y cada uno de nosotros hablemos de él. Por todo ello, no es de extrañar que el intento por amoldar el tiempo que hará hoy a nuestros gustos empiece a ser objeto serio de estudio, de innovación, y de inversiones.

En su libro “Ciudades para la gente”, gran compendio de buenas prácticas urbanísticas para humanizar nuestras ciudades, el prestigioso urbanista Jan Gehl nos explica cómo el microclima de los espacios públicos puede ser mejorado o empeorado por medio de un diseño urbano inteligente. La disposición y la altura de los edificios juegan un importante papel en las corrientes de aire, así como en el tamaño y posición de las zonas con sombra. Ambos factores pueden elevar o disminuir sensiblemente la sensación térmica en la calle y, como consecuencia, causan el efecto “real” de cambiar la latitud de las ciudades, situándolas en latitudes ligeramente más frías o más cálidas de las que sus posiciones en el mapamundi indican. Nada que nuestros abuelos no supieran, pero algo que muchos urbanistas han olvidado.

No solo los edificios, sino también las zonas verdes, arbustos y árboles, causan efectos que pueden suavizar el viento, el calor o el frío. También elementos de mobiliario urbano: bancos, fuentes, monumentos, pueden ayudar a un mayor confort térmico, permitiendo un mayor uso del espacio público. Los efectos beneficiosos del uso extensivo del espacio público van desde la seguridad, pasando por la calidad de vida, hasta un mayor desarrollo económico por la actividad hostelera o comercial.

Las estufas elevadas se popularizan en nuestras terrazas tras ser importadas desde ciudades norteñas, donde ya se empiezan a ver sillas de café adaptadas al frío. También los laboratorios tecnológicos se empiezan a ocupar del problema. Por ejemplo, la crisis frenó proyectos innovadores como los toldos digitales ideados por el M.I.T. para Zaragoza, pero soluciones para sombrear zonas con los mismos principios responsivos se empiezan a probar con éxito en ciudades más meridionales.

Como ejemplo de que la modificación del tiempo meteorológico no se trata de una tendencia residual, podemos anunciar (porque fuimos parte del jurado) que una de las cuatro iniciativas premiadas ayer mismo en la final del programa Startup4Cities consiste en un nuevo tipo de suelo radiante, elevado y desmontable que promete la obtención de confort térmico en lugares como carpas, terrazas al aire libre y edificios patrimoniales de una manera eficiente y barata.

En el ámbito de la moda, marcas como Archimorph trabajan en ropa que responde a las condiciones climáticas. A nivel de arquitectura, Carlo Rattiuna de las personas más influyentes en el ámbito de las smart cities, ideó y construyó el Pabellón del Agua Digital (DWP), un edificio-máquina-fuente que, gracias al efecto adiabático de sus paredes de agua, hace descender la temperatura varios grados. Ello nos ha permitido poder realizar eventos al aire libre en pleno verano con una agradable sensación de frescor. El mismo Ratti, a través del laboratorio que dirige, acaba de presentar el proyecto “Local warming”. El proyecto, cuyo objetivo es “llevar el calor a donde está la gente”, pretende actuar sobre el microclima urbano con precisión de cirujano.

En definitiva, combinando edificación, diseño urbano, sabiduría popular, y tecnología, imaginamos un tiempo no muy lejano en el que el mal tiempo no te impedirá disfrutar de tu ciudad, porque, como dice la canción, serás capaz, querido lector, de llevar siempre el tiempo contigo.

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2 pensamientos en “Moldeando el microclima urbano: lleva siempre el tiempo contigo

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