Caracoles y Ciudades de Código Abierto

Imagen de zaragenda.com

Walter Benjamin acometió, con la paciencia del artesano, su monumental obra “El proyecto de los Pasajes” (de París) durante 13 de los años más convulsos de la historia de Europa (1927 – 1940). A través de los pasajes, hoy en desuso, Benjamin intentó entender no sólo la historia de la ciudad, sino también la modernidad. Sólo su muerte, ocurrida en la frontera franco-española en extrañas circunstancias mientras huía del terror nazi, truncó su lento y minucioso estudio de “la ciudad” por excelencia. Benjamin también recuperó el concepto de “flâneur”, el paseante que observa sin prisa la ciudad. Se diría que el gran filósofo alemán no tenía prisa ni para escribir, ni para caminar, ni siquiera para huir.

Hay fenómenos que, al ojo humano, le parecen estáticos y, sin embargo, avanzan a toda velocidad. Uno no se da cuenta del crecimiento de un rosal, pero lo podamos a un palmo del suelo en febrero y en abril está lleno de rosas. Vivimos muy deprisa y no tenemos tiempo para mirar despacio. Si lanzamos una fugaz mirada al caracol que hemos echado al fondo de la bolsa no lo vemos avanzar, pero bastará que nos despistemos durante un momento para que el mismo caracol escape de nuestra trampa. Sigue leyendo

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