Jan Gehl. How to study public life

howToStudyPublicLifeVaya por delante que pensamos que el fenómeno de las “Smart Cities”, más allá de su componente “hype” industrial, trata fundamentalmente de parchear a base de tecnología los fallos del planeamiento urbanístico. Desde esa óptica, no es extraño que las ciudades que ocupan los primeros puestos en los más serios ránkings de ciudades inteligentes son aquéllas que cuentan con las mejores escuelas de urbanistas y en las que el conocimiento práctico y teórico entre ciudad y universidad circula en ambos sentidos con fluidez. No es extraño, por tanto, que Copenhague, gracias a urbanistas como Jan Gehl, ocupe el número 1.

Jan Gehl pertenece a ese selecto grupo de urbanistas pioneros que, en la segunda mitad del siglo XX y tras la senda de la extraordinaria Jane Jacobs, empezaron a cuestionar en las ciudades la supremacía del automóvil sobre las personas. Como Jane Jacobs, se ocupa de comprender lo pequeño antes de teorizar sobre lo grande, y nos enseña a estudiar las pequeñas cosas que suceden a pie de calle: cómo cruzamos una plaza, la influencia del microclima en nuestros trayectos, con quién nos paramos a hablar, a qué velocidad caminamos por una calle determinada, qué nos influye a la hora de detenernos, o dónde es más probable que se forme un corrillo.

Casi medio siglo después de su obra “Cuidades para la gente”, el urbanista danés, acompañado esta vez por Birgitte Svarre, se adentra en las técnicas de observación del espacio público con la precisión de un entomólogo que, apostado con su material de campo en una selva o un bosque, trata de descifrar los patrones de comportamiento de los habitantes principales del ecosistema urbano: la gente. Además, Gehl nos ilustra acerca de cómo las tecnologías hoy día disponibles pueden ser aplicadas para esta tarea de “flâneur” (paseante, observador, anónimo personaje del paisaje urbano) del espacio público.

Orientado fundamentalmente a los que quieren aprender la práctica del diseño urbano, “How to Study Public Life” contiene un interesantísimo capítulo dedicado a aquellos urbanistas que han destacado por su consideración de las personas como pieza fundamental del diseño de ciudad. Ahora que, en los diversos foros de Smart Cities, se empieza hablar de diseñar ciudades para la gente (desgraciadamente, todavía no se habla suficientemente de “ciudades para y por la gente”), conviene reconocer a algunos de los compañeros de Gehl que han inspirado y empujado este viraje hacia la humanización de la ciudad: William H. White, Kevin Lynch, Donald Appleyard, Alan Jacobs…

Jan Gehl nos proporciona una doble pista: la de cómo seguir escudriñando con nuestra lupa lo pequeño y la de, cuando nuestras cervicales se quejen, incorporarnos y seguir reflexionando sobre el sentido de encontrar nuevos mecanismos participativos de “hacer ciudad” que tengan en cuenta a todos los actores (ciudadanos, empresas e instituciones) y cómo ello encaja en un conjunto de teorías urbanas de profundas raíces históricas.

Nota al pie: En el momento en que escribimos este artículo el calendario marca el 25 de Enero de 2015. Elecciones en Grecia, con muchas posibilidades de que Syriza, un movimiento de cambio de fuentes eminentemente urbanas, acceda al gobierno. En nuestro mundo ya no existen los compartimentos estancos. ¿Qué cambios reales en la forma de hacer ciudad nos esperan?

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